sábado, 8 de marzo de 2014

PELMA, DI "BREVA CON LA BOCA CERRÁ"

Flor de la higuera
Carmelo era capaz de decir con soltura todos los trabalenguas y tonterías que le proponían sus hermanos.

- Pelma, di "aceitunita desaceitunítate"- le proponía Lucas.

Y lo decía. Las primeras veces titubeando, pero terminaba diciéndolo con propiedad. Si alguna vez tenía que dar órdenes a las aceitunas ya estaba preparado.

- Pelmacillo, di "con este puñal de acero te descorazonaré"

Y el niño repetía como un papagayo  a su hermano  unas veces y a su hermana, otras.

Pasaban del cielo enladrilllado al mismo cielo emborregado con retahílas que Carmelo reproducía como un radiocaset. El arzobispo de Constantinopla se desarzobispoconstantinopolizó miles de veces entre sus labios. Los tres tristes tigres no planteaban ningún problema y triscaban trigo en el trigal casi a diario.

Cuando el entrenamiento les parecía suficiente, Manolo le decía:

- Pelmacillo, ahora di "breva con la boca cerrá".

Y Carmelo lo intentaba hasta que se reía hasta él; aunque no sabía de qué.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...