domingo, 5 de febrero de 2012

LAS GAFAS DEL PEQUEÑO LEÓN

Rambo

Un domingo no muy lejano, en la espesura de un hermoso bosque de pinos piñoneros, Rambo perdió sus gafas de leer.

Desde entonces no es el mismo. Restriega  los ojos contra sus mangas y amasa legañas como croquetas que reparte por doquier.  Está triste detrás de sus enrojecidos ojos colgones.
Lo sé.

-¿Qué te pasa, Rambo? ¿Por qué no juegas un rato con los niños?

Él se acerca cabizbajo, dando tumbos, como un esquiador aburrido.

-¿Tienes hambre?¿Tienes frío ?

Ni contesta ni me mira.
Suelta  un profundo suspiro
y alza las manos a mi regazo
para que lo abrace un ratito.

Los niños juegan afuera y lo llaman dando voces. Él no se inmuta.

-Rambo, ¿quieres leer a ver si te animas un poco?
-No veo bien sin gafas. No me apetece leer porque no comprendo nada.
-¿Por eso estás tan triste?
Rambo traga saliva y casi se ahoga. Creo que he adivinado el motivo de su tristeza .
-¿Ya no me dirás más "Mi  León"?
-¡Claro que sí, Rambo! ¡Vamos a buscar tus gafas de leer! Siempre serás mi pequeño León.
-¿Aunque ladre de vez en cuando?
-Bueno...sí.

sábado, 28 de enero de 2012

lunes, 2 de enero de 2012

MI CASUARINA

Mi casuarina se apaña lo mismo para un roto que para un descosido.
Adora ponerse al sol con las ramas abiertas hasta que se traga el último rayito de luz. Nadie como ella acierta a filtrar las últimas luces del día haciéndolas reborar entre sus dedos de aguja.
Nadie como ella salta de la Navidad a la primavera pasando tan desapercibida.
Ayer sus ramas paqueteras jugaban con los mirlos a desatar lazos rojos y tiras de bombillitas horteras. Hoy respira con profundidad, libre de jarambeles. Tiene las orejas bien abiertas y las ramas tendidas desde que oyó los trinos del primer jilguero.
Muestra generosamente el sobaquillo de sus ramas para encandilar a alguna parejita dispuesta a criar una próxima nidada.
Una collerita recién avenida se anda tomando de dichos en una de sus ramitas altas. Ella los invita a construir su hogar frotando los dedos con un palilleo agudo y lánguido, chasquiditos con los que parece indicar a los nuevos tortolitos el lugar exacto para la construcción del nido:
- ¡Aquí. aquí, aquí...!

viernes, 11 de noviembre de 2011

UNA MADRAZA

Un repasito por las bajeras
Un lavadito de cara y de orejitas

Y de vuelta al cajón.
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