martes, 4 de marzo de 2014

ESPUMARAJOS DE FLOR DE JARRO


- ¡Este niño se está muriendo! ¿Qué te pasa?
- Que he comido una flor de jarro, tita.

 El aceite de oliva a granel y un buen puñado de sal hacen milagros. Si no, que se lo pregunten a Carmelo. O a Cirindisco, el perro.

- Te has librado porque no te comiste el yemen. A ver cuando dejas de morderlo todo.
- Sí, abuelo.- prometió Carmelo días antes de quemarse la boca con sosa americana.
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