lunes, 15 de enero de 2018

MANUEL, DE LA JAQUITA A LOS MAJADALES BAJOS (borrador)



Manuel está fatal de las piernas. Las arrastra con gran esfuerzo. Va cavando dos zanjas con las punteras de las botas y señala el suelo con la punta de su nariz porrona. Y es que ya está muy mayor para ir de un sitio a otro y las mudanzas no le sientan nada bien. Ha perdido unas hojillas en el camino pero aún conserva un hermoso ramillete de varetones repletos de hojas de terciopelo blanco y verde.

Lo ha perdido todo menos el flequillo, como si se hubiese pelado a lo Alfonso.

El abuelo se plantó con firmeza en Los Majadales Bajos. Arrimó tierra fértil a sus pies y dijo "de aquí no me mueve ni un terremoto".

Se aliaron temporales y ciclogénesis explosivas desde que Manuel cambió sus pies de sitio. Ni Emma ni Félix han podido doblegar al centenario. El viento lo encontró bien cimentado y el agua le resbaló por su cutis recién encerado.


Las aves del lugar miraban con desconfianza al recién llegado.

- Cada día hacen los espantapájaros más grandes -se quejaban los gorriones.

Pepe El Búho arrancó a hablar como si le hubiesen dado cuerda.

- De día, no tanto; pero de noche asusta hasta acojonar. Parece un monstruo que surge de las tinieblas para devorarnos mientras cazamos ratones. Desde que está ahí no doy pie con bola y se me escapan todos los roedores por el maldito miedo a que me agarre por sorpresa. ¡Así no hay quien se gane la vida!
Anoche casi me da un infarto. No me lo esperaba ahí en medio abierto de brazos y tuve que hacer una maniobra temeraria que me costó un buen pellizco de plumas. Parece un tipo duro.


- Lo es, Pepe. Se le ve curtido. Yo le he echado el ojo a uno de sus brazos huecos. Mis abubillitas van a vivir ahí de lujo.


- ¡Qué pelón para ser tan grande!

Era el día del padre cuando la primavera regaló al viejo sus primeros renuevos. Luego le brotaron algunas prometedoras flores. Para San Marcos ya lucía hojillas nuevas a los cuatro vientos con las que se entretenían las hormigas.

- Si le perfumas los pies con unas plantas de albahaca lo dejarán tranquilo las hormigas.

- Cuando lleguen las calores se le caerán casi todas las hojillas si no bebe agua.

- La viruela ya la traía de su casa vieja.

En julio perdió las olivillas, las hojas viejas y las puntas de las ramas nuevas. Y las hormigas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...