jueves, 20 de marzo de 2014

EL COLUMPIO DEL OLIVO

Olivo manzanillo


Carmelo no estaba dispuesto a columpiarse otra tarde sentado sobre la soga. El esparto le producía dolor sobre los muslos y tenía que columpiarse de pie, agarrando la soga con ambas manos. La mayor parte del tiempo hacía el mono y terminaba subido al olivo. Desde arriba llamaba a su padre para que le ayudase a bajar.

- Esta es la última vez que te bajo. Te vas a bajar tú solo, igual que has subido.

- Es que no sé bajar, papá. Me raspo las manos.

- Te voy a poner una tablita para que te columpies sentado.

- Vale. Voy a casa de los primos mientras.

- ¡Cómo que mientras?

- Mientras colocas la tabla.

Carmelo no se columpió nunca sobre la tabla. Decía que era como mear sentado. Continuó trepando al olivo por la soga del columpio y se tiraba desde lo alto sobre donde creía que la tierra iba a estar más blandita.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...