domingo, 15 de diciembre de 2013

SOLO EN LA SABINA


Las mañanas de mayo invitaban a pasear por la orilla de la playa. Carmelo ya conocía la ruta de la rabona. Había ido de cacería con sus hermanos a La Laguna, a La Mosca, a Los Llanos, a Lopina y a otros enclaves que estaban siempre abiertos. Para perderse en el de La Laguna, su favorito, le bastaba con acercarse a la orilla y sentir la brisa hasta el fortín de Camarón.

Escondió la maleta en uno de los lentiscos del cerro de Las Cancelas y buscó la playa al final de los eucaliptos de Villacañas. La marea estaba vacía, como a él le gustaba. El sol le acariciaba todo el costado izquierdo y la humedad del océano refrigeraba su perfil derecho. Se descalzó y llegó al fortín oliendo a seba.

En La Laguna buscó la sombra de una sabina y se emborrachó con el canto de los pájaros. Los cañaverales le pillaban lejos y La Mosca aún más lejos. Decidió echar allí la mañana. Solo.

En la escuela estarían machacando la tabla del siete y repasando la del seis hasta donde alcanzase la caña de bambú.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CASTAÑAS ASADAS


Fue una tarde apacible y húmeda. La foresta enjugaba líquenes y setas con sus lágrimas dulzonas. La chimenea esperaba consumiendo troncos de encina como si masticase chicle hasta que llegasen del castañar… Carmelo siempre había soñado con un momento así.



domingo, 3 de noviembre de 2013

ALTABACA


Antonio Luis estaba acostumbrado a cortar altabaca para echarla en la camada de las vacas. Decían que era buena para el mosquerío. Cuando terminaba de extenderla, seleccionaba un par de matas y las colgaba boca abajo, atándolas a las vigas con una toniza.

Carmelo y El Gitano le estuvieron ayudando varios sábados para que le diese tiempo a entrenar pues era un buen defensa.

- Quillo, no puedo ir a entrenar porque tengo que renovar la camá de lartabarca. Si no, mi tío me da la vara, se lo dice a mi padre y se acabó el fútbol.

Los tres chiquillos fueron al campo y comprobaron lo duro que resultaba recolectar el insecticida natural. La tierra estaba dura y la azada rebotaba.

- Quillo, ¡qué zorrotrocos tienen las joías! - decía El Gitano separando las raíces del resto de las plantas.- Menos mal que a los cochinos les gusta.- añadía.


Carmelo y El Gitano se quedaron con el cante. Antonio Luis perdió su precioso nombre  de lateral derecho para ser conocido en el futuro como Lartabarca.


sábado, 26 de octubre de 2013

DEL BAR PAQUITO A LA CRUZ DEL MAR

Isaac Peral
El Paseo era el tramo de la calle Isaac Peral que va desde el bar Paquito hasta la Cruz del Mar. Carmelo lo tenía bien pateado. En verano sacaba pecho apagando colillas con el dedo gordo del pie cuando volvía de la playa para comer. Por la tarde solía coger un bolsillao de chapas de cerveza o de cocacola para jugar en la arena a las carreras de ciclistas.

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